Empleo y salarios: entre el relato y los datos

(Escribe: Rubén M. Achdjian). En el mismo momento en el que distintas encuestas de opinión sitúan al empleo como una de las principales preocupaciones de los argentinos, Milei y su ministro Caputo se obstinan en afirmar a través de los medios que -desde que asumió el actual gobierno, en diciembre de 2023- se crearon "punta a punta" 130.000 puestos de trabajo.
La narrativa oficial habla de una realidad inexistente y pretende sostenerse en datos imaginarios. Las estadísticas oficiales elaboradas y publicadas por el propio gobierno contradicen los argumentos del relato que pretenden instalar el presidente y su ministro, lo que permite inferir que el gobierno desconoce por completo la dinámica del sector laboral (un hecho probable) o que miente en forma descarada (un hecho mucho más probable aún).
Las estadísticas de trabajo registrado correspondientes a febrero de 2026 -último relevamiento mensual publicado- indican que, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, se destruyeron 496.895 puestos de trabajo formales en la economía.
El mayor impacto se registró en el sector privado, con 205.680 empleos destruidos por la falta de actividad. Las actividades económicas más golpeadas fueron la industria y la construcción, con 71.473 y 59.944 puestos de trabajo menos, respectivamente.
Derivado del retroceso del empleo en las mencionadas actividades, se registran caídas adicionales en el sector de transporte y almacenamiento (19.175 empleos menos) a los que se suman otros 23.718 en la actividad inmobiliaria y alquileres que, en buena medida, se relacionan con el retroceso de la actividad constructiva.
Como contrapartida, las únicas dos actividades del sector privado formal que muestran un aumento en la cantidad de empleos creados son la actividad agropecuaria y pesquera. Entre ambas actividades se registran apenas 10.492 nuevos empleos, una cifra que representa menos del 0,2% de la cantidad de empleos formales de la economía argentina y que, obvio es señarlo, no mueve el amperímetro de la realidad laboral de nuestro país.
También resulta obvio señalar que el desempleo en los sectores formales de la economía siempre tiene, como necesaria contracara, un crecimiento del autoempleo monotributista. Cuando el gobierno anuncia que existen mayores "emprendedores" monotributistas, en realidad lo que eso omite decir es que ha habido despidos que empujaron a esos trabajadores al cuentapropismo.
En efecto, la cantidad de trabajadores monotributistas, tal como lo reconoce el gobierno, creció: en febrero pasado se registraron 172.624 más que en noviembre de 2023.
Esto dato muestra a las claras la emergencia de un creciente fenómeno de uberización o rappidización de la economía: los trabajadores pasan de las fábricas a las plataformas y los desempleados del sector formal de la economía que cuentan con automóviles propios, prestados o alquilados se dedican a ofrecer servicios de remisería mientras que otros trabajadores, que solo pueden acceder a una bicicleta o una moto, se dedican a la entrega de comida y otros artículos a domicilio.
Las estadísticas sobre salarios promedios que informa la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social están distorsionadas -al menos para el análisis que aquí pretendemos realizar- por dos elementos.
En primer lugar, la serie está expresada en valores corrientes; esto es, en términos nominales y no reales, lo que dificulta la comparación entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, período que acumula "de punta a punta", como le gusta decir al gobierno, una inflación de 280,5%.
En segundo lugar, las remuneraciones registradas en las estadísticas oficiales se componen de sus rubros habituales (salario básico y antigüedad) pero también de sus rubros extraordinarios (viáticos, horas extras, bonificaciones, etc.) que son los que terminan "inflando" el valor promedio del salario de la economía argentina que se informa en las estadísticas oficiales.
En cambio, lo que sí podemos comparar es el crecimiento del valor de los salarios registrados respecto de la inflación. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el salario promedio, según las estadísticas del gobierno, se recompuso 246,7% mientras que, como vimos, la inflación creció 280,5%: esto significa que el salario promedio de la economía perdió casi 34 puntos porcentuales respecto del alza de los precios.
Para terminar, una curiosidad: el empleo en el sector público no disminuyó en la proporción que se esperaba de un gobierno que venía a "destruir el Estado". La perdida de empleos en el sector fue de 71.455 puestos, en su gran mayoría ocupados por personal contratado en plantas transitorias. Ello se debió, básicamente, a que el gobierno libertario -enemigo acérrimo de lo público- prefirió colonizar y ocupar el sector público con su propia gente antes que "destruirlo".
Más allá del relato que pretende instalar el gobierno, las estadísticas oficiales indican que en la actualidad hay 846.370 agentes públicos más que en enero de 2012, cuando comenzaba el segundo mandato de Cristina Kirchner.
También muestran que el actual gobierno mantiene 245.073 empleos más que el promedio de empleos públicos totales registrados desde enero de 2012 a la fecha. En promedio, durante los 27 meses de su mandato, Milei ha mantenido 3.417.300 puestos de trabajo en el Estado, la mayor cifra de las tres presidencias anteriores: la segunda de Cristina Fernández de Kirchner (2.769.000 empleos públicos en promedio); la de Mauricio Macri (3.126.000 empleos) y la de Alberto Fernández (3.322.500 empleos).
Las contradicciones entre dato y relato están más que a la vista. Precisamente, la preocupación que la opinión pública manifiesta en las encuestas respecto del empleo y los salarios tiene como fundamento la certeza de que el actual gobierno no se está ocupando del tema y que, en lugar de ello, está empecinado en tapar el sol con las manos.
